miércoles, 28 de enero de 2015

PREFIERO VIVIR EN MARTE

Yo estudio arte en Marte. No hay gente, solo yo, solo el aire. Me he enfermado, me he marchado al hospital de los terrícolas. Yo tengo mal las amígdalas, las tengo grandes, son gigantes, son monstruosas y asquerosas. El doctor se llama Alex Fernández Armandez ¡. Tiene 40 años, no es anciano.

Me han curado, estoy encantado. Y también casado con Mónica, sabe tocar la armónica. Y también vivo en la Tierra pero me he cansado de estar casado, me he divorciado y me he marchado a vivir en Marte, para estudiar arte y ser feliz.

Tengo a otra mujer, es de pelo gris y se llama Cris. Tengo un hijo, es muy chulito pero se porta bien, muy muy bien. Se llama Daniel. Tengo otro hijo, es pequeño y se llama Gabriel.

Denise Vázquez Comesaña 4º B 

LOS AMIGOS


Tengo un amigo, 
que es muy rechoncho, 
y yo siempre le digo: 
¡Mi buen amigo Moncho!

También tengo un amigo, 
que se llama Rodrigo,
y él siempre me dice:
¿Puedo ir contigo?

Me acuerdo de mi hermana,
que es muy chiquitita,
si ella se llama Ana,
¿Por qué la llaman Conchita?

Tengo una mascota,
que es un canario,
juega con una pelota,
¡y la llevo al balneario!

Tengo otro amigo, 
que es muy grande,
le gusta mucho el trigo
y cruza el puente de Rande.

Mis amigos
vienen a casa
a tomar higos
y alguna pasa.

La amistad
es buena,
pero la enemistad
da pena.

Jorge Figueroa López
 (4º A)

LAS ALGAS MÁGICAS


Iago, era un niño que tenía 4 años y sus padres no sabían porqué no andaba: solo sabía gatear.

Sus padres lo llevaron a muchos médicos, pero nadie sabía lo que le pasaba. Vivían en una casita al lado del mar. A Iago le gustaba mucho jugar en la arena. Todos los días sus padres jugaban con él en la playa.
Recogía conchas, lo tapaban con arena y observaban algas; verdes, marrones, amarillos...
Un día, como todos, Iago tomó su desayuno y bajaron a la playa. Ahí su padre decidió jugar a recoger algas y tapar a Iago con ellas. Iago se partía de risa porque las algas le resbalaban y estaban muy frías. Estuvieron toda la mañana jugando con las algas. Tanto le gustó ese juego a Iago que quiso repetirlo durante una semana. De pronto, sus padres empezaran a notarle una gran mejora, porque Iago empezó a tener fuerzas en sus piernas.
Después de un mes haciendo lo mismo, Iago empezó a caminar. Sus padres no podían creérselo y sus vecinos menos. La noticia rápidamente se extendió por todo el pueblo. Los médicos están alucinados. No podían creer que unas simples algas pudieran darle fuerzas a Iago para mantenerse en pie.
Lo extraño era que las algas solo curaban si las tocaba el padre de Iago. En poco tiempo, la casa de Iago estaba llena de gente enferme para intentar curarse con las algas. Gracias a este descubrimiento, Iago pudo curarse y sus padres ganó mucho dinero. Las algas mágicas les ayudaron a todos a tener una vida mejor.



Edgar Núñez iglesias 
3ºB 

viernes, 13 de junio de 2014

EL AMOR

Tu boca dice: "Te quiero".
Tu mirada dice: "Te amo"
Tu sonrisa dice: "Siempre estaré contigo"
Cuando no te veo,  mi vida no tiene sentido.

Sara Alar 1º ESO