jueves, 3 de enero de 2013

LAURA GONZÁLEZ: 3º PREMIO, 2º CICLO ESO


La alumna de 3º ESO A, Laura González Sanromán, obtuvo el bronce en su categoría por Medianoche.
Una noche intempestiva, el calor del fuego, un cómodo sillón,un buen libro, un abuelo adorable,  y las manecillas de un reloj. Estos son algunos de los ingredientes de este ingenioso relato que nos habla de un tema eterno en literatura, el inexorable paso del tiempo.
¿ No os apetece escucharlo?
 

SARA RIVEIRO: 2º PREMIO, 1º CICLO ESO


Sara Riveiro Sanromán, ganadora de la medalla de plata del 1º ciclo ESO en el  III Certame Literario Letras de Babel, escribió un relato llamado Obsesión.
Sara nos cuenta la historia de una chica que está obsesionada con su físico. Se ve inmensa, más gorda que sus amigas. Decide dejar de comer o vomitar todo aquello que ingiere. Los mareos, ocasionales al principio, son ahora continuos...
El final del relato es demoledor. Sara consigue transmitir toda la angustia que siente su personaje.

Ruth
 

BENI VALVERDE DÍAZ: ACCÉSIT


El pasado día 27 de Abril, Beni Valverde Díaz ganó el accésit del 1º ciclo de la E.S.O en el III Certame literario Letras De Babel por su Poema. En él, Beni nos habla de sus sentimientos, la capacidad de imaginar y conseguir sus sueños. Está escrito en gallego y nos invita a ser dueños de nosotros mismos.

Ana Castro

EL MISTERIO DE GRAN BRETAÑA, Lucía Dorado González, 6º A (1º PREMIO; 3º CICLO DE PRIMARIA)

Nueva edición del certamen literario Letras de Babel. En esta ocasión, la ganadora del primer premio del 3º ciclo de primaria fue.... Lucía Dorado González de 6º A, con su relato El misterio de Gran Bretaña.
La historia de Lucía trata sobre Nico, que fue a pasar las vacaciones de verano a casa de sus abuelos de Gran Bretaña. El cuenta que un día, en la casa, empezaron a moverse solas las cosas. El exprimidor empezaba a girar como loco y la aspiradora comenzó a aspirar sola. Se lo contó a sus abuelos, pero claro, ¿quién se creería que las cosas se volviesen vivas?
¡Enhorabuena Lucía!


EL MISTERIO DE GRAN BRETAÑA

Hace poco tiempo un niño llamado Nicolás fue a pasar las vacaciones de verano con sus  abuelos, que viven en Gran Bretaña.Allí siempre se lo pasaba genial, pero en los tres últimos años se aburrió.
Un día a Nico lo dejaron solo en casa, pero no fue aburrido como siempre. Las cosas empezaron a funcionar como por arte de magia: el exprimidor empezó a girar como loco, la aspiradora empezó a aspirar todo lo que encontraba y otras cosas también  se pusieron a funcionar. Nico no le daba explicación a aquello y decidió decírselo a sus abuelos. Ellos decían que era una tontería y que seguramente los había puesto en marcha él. No todo acabó aquel día. Se volvió  a repetir unas cuantas veces más. Sus abuelos seguían sin creérselo, hasta que un día decidió que los abuelos simulasen que se iban para ver lo que sucedía. Todo salió como él quería. Las cosas se pusieron a funcionar solas y así creyeron al fin todo lo que contaba su nieto.
Por más vueltas que le daban,  nadie encontraba  una explicación. Un buen día vieron  merodear  por la casa a un duendecillo muy chiquitín. Era  el duende  de las bromas, que siempre  estaba gastando bromas pesadas. Nicolás  consiguió  hablar con el duende. ¡¡ Se hicieron amigos y todo!! Le contó algunas bromas que había hecho, como por ejemplo, a un agricultor le puso a bailar la cosecha; a un ganadero, los  cerdos crearon una coreografía de natación sincronizada y a un escultor, le mostró una figura de su gato petrificado.
Los abuelos le dijeron a Nico que no iban a desconfiar de él nunca más. Pasó el verano y Nico tuvo que regresar a su pequeño pueblo en Cataluña. En el fondo, Nico quería empezar el colegio para contar a todos lo que le sucedió.
Así fue y en cuanto llegó a clase, lo contó todo. Nico sabía que no era muy popular y por eso nadie le iba a creer. Era injusto, pero a menudo las cosas son así y, como decía la abuela de Nico, a veces las cosas caen por su propio peso. Él no sabía muy bien lo que significaba eso, pero lo entendió cuando en las vacaciones de navidad, otro niño más querido por los de la clase también fue a Gran Bretaña y le pasó lo mismo que a Nico y a sus abuelos. A la vuelta contó la misma historia del duendecillo de las bromas, pero a él, que era "el mas guay de la clase", ya que casi no trabajaba y hacía mucho el tonto, lo creyeron al pie de la letra, mientras que a Nico, que era un buen alumno y con mucha madurez, no le habían creído hasta que el otro compañero llegó contando la misma historia.
En el fondo a Nico le daba igual si los compañeros le creían o no porque él sabía que aquello había pasado realmente y estaba contento. Había sido una experiencia muy divertida, su mejor verano y además, se había hecho amigo del duendecillo. Quizá algún día no muy lejano, al duendecillo se le daba por cambiar de aires y venía a hacer trastadas al colegio de Nico.

                                                                        FIN