jueves, 11 de agosto de 2011

EL AMOR DUELE, Erika Valverde, 2º premio, 1 ciclo ESO



Cansada. Triste. Lágrimas brotando de sus preciosos ojos acaramelados. Y cuando piensa que ya no puede llorar más, suspira y vuelve a empezar.
Empapada, tumbada en el sofá de cuero negro de su nuevo apartamento. Agotada de tanto llorar, se tranquiliza y va a por un vaso de agua. Su mente está concentrada en él.
Él, que la había tratado como a una princesa.
Él, que la había consolado, apoyado y ayudado.
Él, que la había hecho sentir especial.
Él, que la llamaba cada noche y se despedía con un “Dulces sueños, princesa.”
Él, que le había dado tantos abrazos, besos y caricias.
Y él, que ahora le había destrozado su corazón.
Rose pasea por su apartamento acompañada por la lluvia y el recuerdo espantoso que acaba de presenciar.
Se detiene ante la ventana y contempla la ciudad de Los Ángeles. Instintivamente, vuelve al sofá donde minutos antes había estado llorando para coger su móvil.
Sin apenas mirar la foto principal, busca en sus archivos y cambia la imagen por una de ella misma. Sola y sonriendo, una de sus mejores sonrisas, y, sobre todo, una imagen que no le recuerda su pasado.Tira el móvil de nuevo al sofá y decide cambiarse de ropa.
Su habitación, pintada del típico rosa bebé, con toques negros. Una cama con cabecero negro y colcha rosa, con la palabra “PRINCESS”, encerrada en un corazón. Abre su amplio armario. Duda qué ponerse, finalmente se decide por una camiseta negra con un dibujo dorado y un pantalón de chándal negro.
De vuelta en el sofá, se deja caer y rápidamente enciende la televisión para sintonizar la MTV. Mientras espera el comienzo de Pequeñas mentirosas, Rose se prepara unas palomitas en el microondas. Segundos después, la pegadiza canción de Danza Kuduro se escucha en el móvil. Es su amiga Emily quien la llama.
- Hola, Em- contesta Rose desanimada.
- ¡¡Hola Rose!!- Dos voces suenan al unísono.
- ¿Con quién estas?
- Con Caitlin. Pero eso no importa. ¿Qué te pasa?
- Nada…¿Por qué lo preguntas?
- A nosotras no nos engañas. Algo te pasa. ¿Es otra vez por lo de tus padres?
Rose empieza a recordar. A su 17 años, ya vivía sola en un apartamento en Los Ángeles. Pensaba compartirlo con su novio, que ahora es su ex-novio. Hizo bien en no pedirle que se fuera a vivir con ella.
- Rose?
- No, no. Es que ………….estoy cansada.
- Emm…vale- dice Emily, no muy convencida.
- Chicas, me pasaría el día hablando con vosotras, pero empieza el programa y las palomitas se me enfrían. Chao.
- Chao.
Rose recoge las palomitas e intenta concentrarse en su serie favorita, pero está tan exhausta que el sueño le vence.
Al día siguiente…
Ke$ha y su TIK TOK suenan por toda la casa. Es el despertador. Rose no recordaba que tenía que ir a clase. Lo apaga. Mientras se viste suena WHIP MY HAIR, de Willow Smith.
Estudia Medicina para ser una doctora de prestigio. Es su sueño desde que era pequeña. Después de sus clases, trabaja en un STARBUCKS cercano a su casa. Tuvo una infancia fácil y sencilla. Sus padres le consentían todo, la querían muchísimo. Nació en Inglaterra, donde pasó cuatro años, pero se crió en Madrid. Cuando empezó a salir con el causante de su estado el día anterior, sus padres se fueron distanciando de ella, hasta que Rose terminó mudándose a Los Ángeles.
Es hora de irse. Se pone unos jeans combinados con una camiseta blanca poco escotada, una chaqueta blanca y unas converse blancas a juego. Lego, coge su bolso con todos sus libros, agarra las llaves del coche, las de casa, el móvil y corre al ascensor. Ya en el coche, pone la radio. Suena WHO’S THAT CHICK?, de Rihanna y David Guetta. Ella adora esa canción por lo sube el volumen y se une al dúo. Algunas frases sueltas de locutores y la siguiente melodía es THE ONLY EXCEPTION, de Paramore. Ella recuerda…semanas atrás.
- You are the only exception- le canto él.
- Te quiero- respondió ella dulcemente.
- Y yo a ti.
Rose no puede evitar las lágrimas. Sin darse cuenta ya está llorando desconsoladamente. Se le nubla la vista, no ve la carretera…¿ Es eso un semáforo en rojo?
¡¡¡No!!!

MARTA. Nerea Varela Santos, 2º ESO; PRIMER PREMIO LETRAS DE BABEL 2011



Hace frío. Me levanto de la cama y voy hasta la cocina. Me sirvo algo de sobras del mediodía, me siento en la mesa y enciendo la tele.
Mi hermana entra por la puerta con unas bolsas del super.
- ¡Marta! ¿Has hecho la compra?
- Eh...sí…bueno, es que hoy voy a salir… ¡Ya sabes, hermanita! Esboza una sonrisa pícara.
Es guapísima, tiene un cuerpazo y muchos amigos... Al contrario que yo. Soy más bien fea y un poco gorda. ¿Amigos? Los cuento con la quinta parte de los dedos de una mano. ¿Su nombre? Gloria. La echo de menos. Murió hace seis meses. Cáncer. Ella me hizo prometerle que no lloraría cuando se fuese, y así lo he hecho. No he llorado. Todavía.
Llaman al timbre.
- ¡No abras, Andre!, que ya voy yo.
Será su novio. Me cae fatal. Es un flipado de la vida; bebe, fuma, no estudia…vamos, lo mejorcito del mercado.
- Andrea mira, vengo ahora, ¿sí? Después quería proponerte una cosa. Vuelvo en hora y media o por ahí. ¡Te quiero, enana!
- Vale. Yo también te quiero.
Subo a su habitación, veo las bolsas del super. Vodka, Ballantines, vino…alcohol puro y duro. Ella saldrá a beber; yo me quedaré a cubrirla con mamá. Viene hoy… ¿Qué le digo? ¿De qué hablo con ella? Buff, demasiadas cosas en mi cabeza. Me tumbo un rato.
Portazo. Mi hermana.
- Andrea, ¿Está durmiendo?
- Sí…
- Tía, son las siete de la tarde.
- Ya…bueno, ¿Qué es eso que querías proponerme?
- Quiero que vengas conmigo y unos amigos a una fiesta a un descampado.
- Me estás vacilando, ¿no?
- No, querida hermanita. Venga, prepárate que hoy hay fiesta.
- Hoy viene mamá…
- ¿Esa imbécil? Pues con más razón. Vámonos.
Me levanto. Guardo la manta de relojes en el armario y me voy a dar una ducha. Salgo una media hora más tarde. Llaman por teléfono.
- ¿Sí?
-
- Ah…Hola, mamá.
-
- Bien, bien. ¿Tú?
-
- -¿Por qué no vienes hoy?
-
- Ah, vale.
-
- Chao.
No viene. ¿Motivos? Ninguno. Demasiado ocupada con su nuevo novio. La absorbe. Sólo nos llama una vez a la semana…y muchas veces es para que le prestemos dinero.
Llega la noche. Son las once. Marta está preciosa: pantalones ajustados marrones, camisa beige, tenis marrones y abrigo blanco. Se lo regalé por su cumpleaños.
Yo voy normalita. Vaqueros, camisa negra y abrigo gris. Total, vamos a un descampado.
Llegamos. Hay unos cuantos amigos y amigas de mi hermana. Música, gente bailando, alcohol… ¡Vaya asco de ambiente! Desearía estar en casa viendo El diario de Noah. Se me acerca un chico. Adrián, dice llamarse. Es guapo. Rubio, estatura media, ojos grandes. Sí, es definitivamente guapo.
- ¿Quieres una copa?
- No, gracias. No bebo.
- ¡Venga, loca! Pruébalo. Sólo te pido eso…
Tras un rato insistiendo, accedo.
Me despierto. Hace un poco de frío. Son las nueve de la mañana. Me duele la cabeza. ¿Por qué sigo en el descampado? ¿Qué pasó anoche? Busco a mi hermana, no la encuentro. Supongo que estará en casa.
Por fin llego. Encuentro las llaves y entro. La llamo, nadie contesta.
- ¿Marta? ¿Estás ahí?
Silencio. La llamo al móvil, lo tiene apagado. Llamo a su novio, no me responde. Tengo el número de Adrián, no sé porqué, pero lo tengo. Lo llamo:
- ¿Sí?
- Adrián, soy yo, Andrea.
- ¿Qué Andrea?
- Hermana de Marta…nos conocimos anoche…
- Ah, ya me acuerdo. ¿Qué quieres?
- ¿Está mi hermana por ahí?
- No. Adiós
- ¡Eh! Espera…
Ha colgado.
Llamo a mi madre.
- Hola Andrea. ¿Qué quieres?
- No encuentro a Marta, ¿Sabes dónde puede estar?
- Eh… es tu hermana, no la mía. Tú la conoces mejor que yo. Cielo, tengo que dejarte. Estoy liada. Adiós.
- Pero, ¿¡te parece normal decirme eso!? ¡Eres lo peor! ¡Te odio!
Espero a que pasen unos días. Igual se ha ido de viaje con su novio, como se fue Alex en Perdona si te llamo amor.
Un día.
Dos días.
Tres días.
Ni rastro. Móvil apagado. Su novio no contesta. Lloro. Llamo a la policía.
- Policía, ¿en qué podemos ayudarle?
- Mi hermana ha desaparecido.
- Bien, tranquilícese. Díganos su nombre, por favor.
- Andrea.
- Muy bien, Andrea. Y ahora, díganos el nombre de su hermana.
- Marta.
- ¿Edad?
- Nació el 15 de noviembre. Tiene 18.
- ¿Y usted?
- Yo…17.
- ¿Sus padres…?
- Mi madre, vivimos con mi madre, pero no está.
- Vale. ¿nos puede contar lo último que ha sabido de ella?
- Sí, por supuesto.
Le cuento aquella noche. Cuelgan asegurándome que me tendrán informada. A mí y a mi madre. Aunque a mi madre le dará igual todo.
Pasan los días. Me llaman de la policía siempre, pero para decirme que no saben nada, que no han encontrado nada. Terminan cerrando la investigación. Yo abandono mis esperanzas…
Siete meses ya. 15 de noviembre. El cumpleaños de Marta. 19 años.
Me quedo viendo la televisión. Pongo el telediario.
- -Han encontrado el cuerpo sin vida de una joven de unos 18 años. Su perfil encaja perfectamente con la joven desaparecida hace siete meses, Marta...
Suena el teléfono.

lunes, 8 de agosto de 2011

THE INVASION OF THE CLOWNS, Sofía Bancoff ,ACCESIT, 3º CICLO DE PRIMARIA



Sophie was a normal girl as every child but she was scared, scared of clowns.
One day she decided to stop that. She went to the circus with her mother and her brother. There was a clown!!! He was very funny and his name was "Snoopy Cooky". She played with him all the time. She was very happy!!!
But that night, after her mother put her to bed, she heard a noise from the garden. She put on her coat and went to see. There she saw the clown Snoopy Cooky with twenty or thirty more clowns talking about invasion. She went to her bed quickly. That night she couldn't sleep.
Next morning in the newspaper she read:
" The clowns have invaded half of the planet"
Sophie was very scared. Then she took a gun with soap bubbles, five teddy bears as a shield, a torch (because it was getting dark) and her favourite teddy bear (in case she was too scared).
She went after the clowns in a spaceship. The clowns were in Japan. She shot bubbles to the clowns' eyes. Their eyes were red. Sophie turned on the torch. The clowns were crying. Sophie stopped them and they didn't frighten her again.

I hope you liked it...

viernes, 5 de agosto de 2011

UNA CONFUSIÓN NAVIDEÑA, Paula Chamorro, 3º PREMIO, 3º CICLO DE PRIMARIA



Esa noche la calle estaba desierta y las luces de las casas, apagadas. Todos los niños dormían un poco nerviosos por la esperada noche, la visita de los Reyes Magos.
Algunos tenían linternas preparadas para cuando llegasen. Otros se limitaban a imaginarse qué regalos podrían traerles; que si la nueva DSI XL, que si una casita de muñecas, un futbolín para divertirse con los amigos, un osito de peluche... Diversos regalos para los niños que habían sido buenos.
Todo el barrio estaba apagado y silencioso, casi podían oírse cómo algunas gotas de lluvia chapoteaban sobre los charcos. En una de esas casas vivía un niño llamado Carlos. Tenía siete años y, al contrario que el resto de los niños, no esperaba con impaciencia a los Reyes Magos. Se metió en su cama calentita y se durmió bajo las suaves sábanas con olor a rosas.

Los Reyes Magos iban de casa en casa dejando la recompensa de todo un gran año a cada niño y niña que habían sido buen@s, incluso a los que habían sido malos.

-¿Cuántas casas nos quedan? Tengo mucha hambre. No fue buena idea ir a la casa de ese niño que vive al lado de la pastelería...-suspiró Gaspar.
-¡Vamos hombre! Miles de millones de niños están esperando esta gran noche. ¿No puedes aguantarte un poco?- dijo Melchor, no muy contento con el comentario de su compañero.
-Vamos a ver, vamos a ver...-Baltasar abrió la carta de regalos de un niño-. Aquí dice que Juan Ramírez Prado vive cerca de un restaurante chino. A lo mejor, podemos...
-¡No! ¡Hasta que no acabemos, no habrá comida china para ninguno de vosotros!

Los tres siguieron discutiendo pero vieron que habían llegado a la casa de otro niño.

-Creo que es la de Carlos Móntez.Comportaos- dijo Melchor.

Entraron en esa casa y, efectivamente, era la de Carlos. Había un árbol enorme muy bien decorado.

-¿Este niño tendrá caramelos de piña?- preguntó Gaspar.
-En esa mesa tienes de naranja-respondió Baltasar, un poco mosqueado.
-¡Ay, no! Los de naranja me dan gases y entonces...
-¡Nos da igual si te provocan gases o no! No hagáis ruido. Dejaremos los regalos y nos iremos.

En ese momento, algo bajó por la chimenea. Era un bulto rojo, regordete, que casi no cabía en ella.

-Hou, hou, hou...¡Feliz Navidad!
-¿Pe-Pero tú eres Papá Noel?- preguntó Melchor, aún confundido por su aparición.
-¡Papá Noel! ¿Me has traído el nuevo Frutilandia?- preguntó Gaspar.
-¡Alto! ¿Qué haces aquí? ¡Hoy es el Día de Reyes!-exclamó Baltasar.
-He recibido una postal de un tal Carlos Móntez. En ella está su dirección:
"Querido Papá Noel:
Quería pedirte que el Día de Reyes vengas tú y me traigas una pelota de fútbol.
Gracias, Carlos Móntez."

Mientras que los cuatro discutían, confusos, Carlos se despertó y fue directo al salón.

- ¡¡Papá Noel!!..Oh, y los Reyes, qué alegría...-dijo Carlos de un modo sarcástico.
- Carlos, queríamos preguntarte por qué has querido que venga Papá Noel en nuestro día.
-Pues..yo...lo hice porque...¡Porque nunca me trajisteis el Laboratorio Loco de Flipy! Llevo esperando desde el 2007 y nunca me lo habéis traído. En cambio, Papá Noel me trajo todo lo que le pedí.
-Pero eso no es un buen motivo,Carlos. Tienes que ver lo que tienes para poder aprovecharlo. Aunque no te hemos traído el Laboratorio Loco, te regalamos un muñeco de El Señor de los Anillos, una PSP, un juego de CEFA...¿O acaso no te gustaron?
-Sí, Melchor, me gustaron...pero yo quería el Laboratorio Loco y...
- A ver, si nos perdonas, me comeré esas galletas que hay junto al...¿Eso es pollo frito?
-Gaspar, calla. Tenemos ahí el Laboratorio Loco. Te lo daremos si nos perdonas, ¿vale?- dijo Baltasar.
-Bueno...¡Claro!

Carlos corrió a abrazar a Papá Noel y a los Reyes Magos. Fue la mejor navidad de su vida.